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Sociedad Odontológica La Plata (SOLP)

El Quijote y la seguridad social

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Dardo Pereira

Presidente de la Sociedad Odontológica La Plata

El célebre libro de Miguel de Cervantes Saavedra “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” que no es un libro de caballería más, como generalmente muchos suponen, es la primera novela moderna que marca el comienzo de otro tipo de literatura, amén de ser el libro por antonomasia de la lengua española.
Este caballero venido a menos, por eso la denominación de hidalgo, es decir hijos de algo, de algo que ya no tienen, no está ni el dinero, ni las tierras, nada les pertenece, porque eran segundones y en la legislación española dominaba la primogenitura, es decir el primer hijo varón heredaba todo de sus progenitores.
A ese caballero andante de tantas lecturas “se le seca el cerebro” y sale hacer justicia por sus propias manos. En ese contexto el hidalgo caballero, entre medio loco y medio ingenuo, empieza a dar sus grandes batallas, las de su enfermiza cabezota, luchando contra los ejércitos que brotan de su imaginación y en realidad son un rebaño de vacas, para luego ir a luchar contra los gigantes que no son otra cosa que molinos de viento.
¿Y esto que tiene que ver con nuestra profesión? se preguntará el lector, y yo digo que tiene mucho que ver con el ejercicio de la misma en estos tiempos tan cambiantes, ya que muchos personajes al sentirse triunfantes en estas guerras pírricas se les “seca el cerebro” y por su propia torpeza ven a la seguridad social como si fueran los gigantes a destruir y son solo unos nuevos molinos de viento.
Esto sucede con todo el entramando del bienestar social donde nos encontramos los que batallamos por su existencia, y lo hacemos convencidos que es necesario dar esta pelea, por más que algunos les parezcan alucinaciones como las del hidalgo caballero.
La economía y sus soluciones son algo indispensable para nuestro país, pero la vida no es solo economía, por más que esta constituya un valor fundamental y necesario, está muy cerca de ella una inversión muy necesaria, que llevó hacia aquello que llamamos estado de bienestar, que como gigante social camina en dos largas extremidades, una es la salud y la otra la previsión.
Está muy claro que ambas piernas están lesionadas y gravemente heridas, y esas lesiones vienen de antaño, las ocasionaron los políticos y sindicalistas ladrones de guante blanco, que se robaron las obras sociales, consumiendo en beneficio propio el aporte de sus afiliados.
Ese gigante maltrecho hoy vuelve a ser golpeado por quienes entienden que la salud y la jubilación son un gasto, un enorme gasto, e innecesario, y no una inversión social, como si mejorar la esperanza de vida de la gente fuera gasto solamente, sin pensar que la calidad de vida de una población, hace al pleno ejercicio de los deberes ciudadanos.
Esperemos que se recapacite en los sectores y en las políticas que deban hacerlo, para entender que entre el nacimiento y la muerte hay algo muy trascendente que se llama VIDA, y que un pobre laburante con su solo sueldo, no podrá ni tenerla, ni disfrutarla tanto él como su familia, porque no le alcanza, ni para vivir, ni para acceder a una vivienda, ni para tener una mejor educación, etc., etc.
Solucionar la economía argentina es fundamental, pero no a costa de tirar abajo el estado de bienestar, eso no está bien, es un precio demasiado alto para la gente, que quiere un país y una vida mejor.