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La Plata

La educación es el camino III

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Dardo Pereira

Presidente de la Sociedad Odontológica La Plata

Para dar por finalizada esta breve incursión por temas educativos, los cuales deberían ser la prioridad para el estado y especialmente para su clase política, realizaremos una breve síntesis histórica de la evolución del tema en nuestra nación y sus hitos más recordados.
Las clases patricias desde las lejanas épocas del virreinato cuando la educación estaba en manos de la iglesia, preparaban a sus hijos para ejercer la conducción del país de entonces. Las opciones eran o ser militar, o ser cura, o ser doctor, estudiando generalmente derecho.
Los pocos que así lo hacían recurrían a los mejores educadores y de avanzada que eran los padres jesuitas, fueron ellos el origen de dos de los más tradicionales colegios de la Argentina, el Monserrat de Córdoba y el Nacional de Buenos Aires.
Como se sabe luego de la expulsión de los religiosos, sus históricos lugares educativos fueron transformados en colegios nacionales, especialmente a partir de la administración de Rivadavia.
Así se formaba la clase dirigente, los jueces y políticos de la recién surgida nación rioplatense salían de esa formación, basada en una educación enciclopedistica la misma que llego hasta fines del siglo XX.
Fue Sarmiento quien hizo la gran transformación educativa en nuestra patria, primero con la palabra y luego con la acción, basado en su idea seguramente polémica pero no por ello menos cierta, que el gaucho no servía para la incipiente republica que indicaba la Constitución del 53.
Así como negaba al gaucho, el sanjuanino afirmaba que si servían sus hijos, y así fue que con la ley 1420 Argentina fue un país donde la enseñanza se hizo obligatoria, universal y laica. Con esa ley al poco tiempo Argentina tenía menos analfabetos que España e Italia.
Como no había maestros fue a buscar maestras a los EEUU y a formar los no siempre elogiados Colegios normales, comenzando por el de Paraná, esa fue la piedra fundacional de la formación de las maestras argentina.
El formato continuo mucho tiempo con Colegios nacionales en las capitales de provincia para un sector social acaudalo y primaria obligatoria para el resto.
A principios del siglo pasado las universidades eran verdaderos feudos de las clases patricias. La llegada del sufragio universal permitió que en el 18 se organizar una gran reforma educativa a nivel universitario, tan necesaria como seguramente la que el país requiere en estos tiempos turbulentos.
Con un mundo de posguerra y una Argentina con pleno empleo e industrialización sustitutiva, la necesidad de formar operarios calificados estaba a la vuelta de la esquina, así aparecen los colegios industriales para la pujante nación que se abría paso en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX.
Esta transformación permitió otro tipo de educación para un país próspero que se industrializo de golpe, y necesitaba esos brazos y esas cabezas ilustradas para incorporarse a la industria y al comercio.
A partir de los años sesenta la universidad poco a poco se hizo masiva, surgiendo los colegios de enseñanza media que los preparaba con el formato tradicional y enciclopedistico para abastecer de profesionales a un país que los requería.
Ya la educación se había hecho de clase media.
Así llegamos hasta el siglo XXI, con algunos cambios no estructurales y con un fuerte déficit en la calidad educativa, ya definitivamente perdida. La educación dejo de ser una prioridad, la inflación, la corruptela y la inseguridad pasaron a ser las prioridades a resolver. Finalmente ni chicha ni limonada.
Fue necesario que las escuelas se transformaran en verdaderos merenderos en las barriadas más populares, no se encontró otra solución para las clases más bajas. Finalmente la educación queda a un costado.
Hoy se requiere una transformación integral en todos los niveles, porque la educación es el problema más urgente ya que desde ahí se solucionan todos los demás, aunque nunca sea realmente la prioridad para los gobiernos.
La educación salva vidas, la educación genera democracia, la educación hace individuos y sociedades responsables, la educación mejora la calidad de vida de la gente, y como comenzamos esta zaga de editoriales, hay que tomar conciencia que todos los problemas del país en última instancia son problemas de educación.
Nos debemos subir definitivamente al tren de la sociedad del conocimiento, para no quedarnos en el andén esperando el próximo, ya que puede suceder que no pase nunca más.

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